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Pedro Martínez Un maestro del arte de lanzar

Pedro Martínez Un maestro del arte de lanzar

En esta ocasión hay que darle crédito a la mayoría de los miembros de la Asociación de Cronistas de Béisbol de Estados Unidos. Hicieron lo correcto, elegir a quienes lo merecen sin tener que esperar más tiempo. Quienes reúnan los méritos, deben ser honrados. Pedro Martínez, Randy Johnson y John Smoltz se convirtieron en inmortales en su primera oportunidad, mientras que Craig Biggio alcanzó la votación necesaria en su tercer año en la boleta.

Fue la primera vez desde 1955 en ser elegidos en una misma votación cuatro peloteros como nuevos integrantes del Salón de la Fama, desde que en 1955 fueron honrados Joe DiMaggio, Gabby Hartnett, Ted Lyons y Dazzy Vance.

Johnson, ganador de cinco premios Cy Young, con 303 triunfos y 4,875 ponches propinados, recibió 534 votos de las 549 papeletas. Su 97.5 de porcentaje lo convirtió en el octavo más alto de la historia.

Martínez, ganador de tres premios Cy Young compartidos en ambas ligas, con registro de por vida de 219-100, con efectividad de 2.93, 3,154 ponches y sólo 760 bases por bolas en 2,827 episodios de actuación, recibió un 91.1 de los votos. Un 8.9% de los votantes dejaron fuera de las boletas al dominicano. Sería interesante conocer los argumentos de estos 49 periodistas que no emitieron sus votos por Martínez.

Smoltz, el único serpentinero en la historia de las Mayores con más de 200 victorias y 150 rescates, sumó 455 votos para un 82.2 por ciento. Mientras que Biggio, que logró 3,060 imparables con el uniforme de los Astros de Houston, alcanzó 454 votos para superar el 75 por ciento necesario.

¿Cuan grande fue Pedro Martínez? El dominicano ha sido uno de los serpentineros más dominantes en la historia del béisbol de Grandes Ligas. Y lo hizo en una etapa controlada por los bateadores conocida como la era de los esteroides donde se anotaban muchas carreras. Pero no ocurría así cuando el dominicano se encaramaba encima de la lomita.

En su carrera, Martínez se mantuvo con un peso entre 164 y 170 libras. Su estatura fue discreta. A pesar de ello, contaba con una velocidad respetable, pitcheos rompientes, un excelente cambio de velocidad con control en todos sus envíos, tirando los mismos por diferentes ángulos y sin mirar el conteo que tenía el bateador.

Su mecánica era precisa. Un lanzador muy inteligente que ubicaba la bola en la zona que más le dolía a los bateadores. Agresivo cuando se requería serlo. Con confianza absoluta en su capacidad de pitcheo.

Y Pedro lo hizo de manera limpia. Sin uso de esteroides jugando en la etapa de los mismos.

El dominicano fue una de las piezas claves para que los Medias Rojas de Boston ganaran la Serie Mundial de 2004, para detener así una sequía de 83 años.

Pedro ha sido uno de los mejores lanzadores que he visto en mis 34 años de estar unido al béisbol de Grandes Ligas. Ha sido uno de los grandes en cualquier etapa de la historia, incluyendo las de Sandy Koufax, Bob Gibson, Warren Spahn y Walter Johnson.

República Dominicana está de fiesta con este premio a uno de sus hijos más queridos. Unido a su grandeza como lanzador, Pedro ha demostrado ser una persona humilde. Fue un pelotero que nunca se apartó de sus raíces, ha sido solidario con los niños y ha ayudado económicamente a la comunidad donde nació. Su ejemplo servirá de estímulo a las nuevas generaciones de peloteros dominicanos.

Felicidades para uno de los mejores lanzadores de la historia: Pedro “El Grande’’ Martínez.

UN APUNTE

Los otros inmortales latinos

Con su elección, Martínez se unirá en Cooperstown como jugadores a su compatriota Juan Marichal, elevado en el 1983, al panameño Rod Carew, al venezolano Luis Aparicio, con los boricuas Roberto Clemente, Orlando Cepeda
y Roberto Alomar; con los cubanos Tany Pérez, Martín Dihigo.

El Nacional

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