La maternidad en el hospital Nuestra Señora de la Altagracia representa grandes riesgos. Las condiciones sanitarias del centro de salud, el más importante de Santo Domingo, convierten los partos en un peligro.
La unidad perinatal, cuya remodelación se inició hace seis años con la promesa de que sería la más moderna de la región, no acaba de ser terminada.
El Colegio Médico Dominicano (CMD) ha alertado sobre las limitaciones que afrontan muchos otros hospitales públicos. Pero el caso del hospital de maternidad, inaugurado en 1950, es más patético.
La sobredemanda, que ronda entre un 88 y 90 por ciento, ha determinado que se atienda tanto a la madre como a los recién nacidos en condiciones de alto riesgo.
La unidad perintal cuenta con los equipos y de la remodelación que se inició hace seis años lo más urgente es el cableado eléctrico. Además del empeño del personal médico, ha habido suerte de que en el centro el número de defunciones no se haya disparado.
