Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estarás en lo cierto», porque somos lo que pensamos, decía Henry Ford.
El pensamiento es un impulso de energía e información que se proyecta vía nosotros en el tiempo y el espacio. Puedes crear abundancia en tu vida asumiendo pensamientos luminosos, positivos y una actitud que sea espontánea y constructiva. Teniendo siempre apertura a toda posibilidad y amando, buscando lo bueno y lo mejor siempre como primera opción en todos los aspectos.
Ejercita la caridad, comparte y descubre el propósito en tu vida, así amarás lo que hagas. Aprende a dar sin condiciones ya que cuando das creas un vacío que atrae.
Recuerda que en cada fracaso se encuentra la semilla del éxito porque la sabiduría entra por los pies con los tropiezos, haciendo camino al andar. Proponte hacer felíz a quien te rodea, es más fácil y sencillo de lo que parece, porque las pequeñas cosas están al alcance de todos ya que son inherentes del espíritu y los sentimientos.
Que tu intención esté seguida de una decisión para lograrlo aprovechando siempre las oportunidades y confiando en tu potencial. No juzgues sin tratar de ponerte primero en los zapatos de los demás, ya que cada quien está librando su propia batalla. Aléjate de las etiquetas, interpretaciones y prejuicios, porque estos solo drenan tus energías, tu potencial y tu paz interior.
Es importante tener una meta para producir un resultado, pero sin apegarte, porque lo que es, será, será y si hiciste tu parte con determinación el destino se encargará del resto.
Dile que no a lo negativo y no rechaces la oportunidad de comunicarte y compartir abiertamente con los demás. Somos el potencial de lo que será. Ayuda al otro a producir y estarás haciéndolo para ti mismo. Recibe con humildad y no te preocupes del pasado ni le temas al futuro, concéntrate en el presente, dar lo mejor de ti día a día.
Cultiva los valores y expresa agradecimiento ya que la vida hay que apreciarla en toda su abundancia sin aferrarse al dinero y en toda su estrechez sin guardar resentimiento.
Recuerda que el dinero no es una virtud y no siempre lo tienen los más meritorios aunque puede ser un gran instrumento y medio para ayudar al prójimo.
Como decía Alberto Cortez en una de sus canciones; «Pobrecito mi patrón piensa que el pobre soy yo», aunque hay muchos buenos y nobles patrones.
Desde hoy dirige tus pensamientos, que sean luminosos y tu actitud positiva y verás nacer la mejor versión de ti. Porque estamos a un pensamiento de distancia de nuestro éxito, bienestar y felicidad.
Por: Alberto Taveras
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