Por los obstáculos que citó el Caricom, a Haití se le hará muy difícil, al menos por ahora, aprovechar los beneficios de su integración al grupo de países. Si dependiera de las autoridades ya la nación hubiera resuelto sus problemas de transporte y resguardado su economía de los choques externos.
El panorama es tan desafiante que el Gobierno de Michel Martelly no ha podido eliminar siquiera la sombra de la corrupción, uno de los fenómenos que más ha afectado el proceso de reconstrucción.
La desconfianza sobre el buen uso ha limitado hasta cierto punto los aportes de la comunidad internacional, que en muchos casos ha optado por canalizarlos a través de Ongs. Con todos esos inconvenientes, el asistente técnico de la Oficina de Seguimiento de los Acuerdos del Caricom, Sam Beausoleil, estimó que Haití tiene muchas oportunidades para beneficiarse de la integración. La diversidad cultural y la diáspora en los países del Caribe son factores clave en ese sentido.
