Opinión

Pésimo año

Pésimo año

Los dominicanos no saben cómo piensan los haitianos, quienes según su parecer y socialización recibida, esta tierra les pertenece. Es decir, aun así , se actúa a la defensiva y sin ningún elemento de prevención. Parecen estar asimilando un nuevo elemento usado como contrainsurgencia o amedrentamiento, y es el odio. Dicen que el dominicano odia a los haitianos. Lo que se busca es seguir disminuyendo la autoestima dominicana y sembrar el invento de la culpa que no se tiene, y de paso obligar a asimilar y aceptar a los haitianos por las buenas o por las malas bajo toda forma de patraña como si no fuera suficiente colocarnos frente a la pared atribuyéndonos un racismo y xenofobia, más que inventada, contra los haitianos.

El comportamiento de muchos dominicanos en convivencia con los haitianos, es muy propio de pueblo sometido que ha olvidado la historia de como si no conocieran la historia de formación de su nación, y es a su vez enajenado vertical de la historia y de todos los hechos del presente.

Conformado así el panorama, despertar una conciencia manipulada y sometida con propósitos malsanos en base a recursos oficiales, prensa vendida y cómplice, chantaje internacional, y la autovictimización de los haitianos, es una labor de titanes del patriotismo, mas al saber que hay aun un grupo de indignados, y la indignación es un recurso moral invaluable, les exhortamos a no dejarse vencer, a seguir librando la lucha con el convencimiento de que la razón nos asiste de modo absoluto y sabiendo que en la formación social del pueblo dominicano, hay una base que es un ideario de sustentación espiritual, legado trinitario, que jamás podemos desdeñar. Recordemos, en estos momentos, que del Libro Sagrado muchas enseñanzas nos aguardan y nos vienen a la mano.

En el libro 2 de Samuel ( 22:1-4) se lee que “ Habló David las palabras de ese cántico del Señor el día en que el Señor lo libró de la mano de todos sus enemigos y de la mano de Saul. Y dijo: El Señor es mi roca, mi baluarte y mi liberación, mi Dios, mi roca en quien me refugio, mi escudo y el cuerno de mi salvación, mi altura inexpugnable y mi refugio”. Apelemos a las fuerzas que vienen de arriba. Así parece que lo entendió Juan Pablo Duarte cuando sentó el pilar: Dios, patria y libertad. Y no se trata de una magia sino de poderes que funcionan cuando son invocados con sinceridad y descruzando los brazos.

Un ejemplo bíblico que conviene enarbolar es el de David y el temible Goliat , que estando Dios de parte de David, quedó derrotado Goliat. Frente a la lucha por la soberanía dominicana, en peligro, no contamos con muchas fuerzas al menos convencionales pero si con la razón; mientras aquellos, asociación de Goliat cuenta con todos los poderes nacionales y supranacionales . Zacarías 123 : 8 dice Aquel día el señor defenderá a los habitantes de Jerusalén y el débil entre ellos será como David , y la casa de David será como Dios, como el ángel del señor delante de ellos.

Es pertinente y decisivo que en el 2020 saquemos de abajo, bebamos de la fuente de nuestros antepasados que trillaron un camino de luz y de esperanza. Y porque la fusión no debe pasar, recordemos a Salomé Ureña que en su amor desbordante hacia la cosa propia, legó en su poema “Ruinas” .

El Nacional

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