La sensatez ha asomado en gremios transportistas y de comerciantes que anunciaron no aumentarán los precios de los pasajes, los alimentos y otros productos para compensar las alzas en el petróleo derivadas de la guerra en Irán. Se trata de una crisis real, cuyos efectos no pueden cargarse a unos golpeados consumidores.
Por más difícil que resulte el momento es para buscar alternativas que ayuden a aliviar la carga y no para capitalizarlo políticamente. Contribuyen con la estabilidad social y la paz de los hogares los transportistas que descartaron aumentar los pasajes para resarcir los ajustes del Gobierno en los carburantes y otros derivados del petróleo.
Con un crudo que cerró a 94.48 dólares el barril el Gobierno, por más que pueda criticarse, no tiene muchas opciones para paliar el vendaval. Los comerciantes hicieron sus aportes al absorber una parte y no cargar en su totalidad al consumidor los aumentos que se han registrado.
Es posible que ninguna nación esté exenta de la inflación generada por la guerra en el golfo Pérsico, pero la realidad invita a colocar los intereses nacionales por encima de las ambiciones particulares, la política incluida.
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En medio de una atmósfera tan caldeada por distintos acontecimientos los dominicanos no pueden permitirse que se eche más leña al fuego solo en función de apetencias electorales o diferencias de algún tipo.
Hacen un valioso aporte a la tranquilidad los comerciantes y transportistas que descartaron alzas de precios, si en verdad será así.

