AFP.ORLANDO. Estimulados por el triunfo en el cuarto partido de la final de la NBA, Los Angeles Lakers buscarán dar el último paso al título el domingo en la Amway Arena de Orlando, ante unos Magic obligados a remar contra las estadísticas para evitar caer en el abismo por segunda vez en su historia.
La noche del jueves en la ‘Caldera del Diablo’ de Orlando, Kobe Bryant cedió el papel de héroe a su compañero y amigo Derek Fisher, y éste sentenció la victoria lagunera (99-91) con dos triples que aún están resonando en los oídos de los Magic.
Los Lakers pusieron 3-1 a su favor la serie al mejor de siete encuentros por la corona de la NBA, que podrían levantar el domingo en la propia arena de sus vencidos, cuando se dispute el quinto partido.
Esta es la trigésima vez que un equipo toma ventaja de 3-1 en la final, y en cada una de las 29 instancias anteriores el líder del tope se ha llevado el título.
Los Lakers estuvieron en esta situación el pasado año, y no pudieron evitar la tragedia ante Boston Celtics.
Con el oficio que da jugar bajo presión, un poco de suerte y mucha garra, los laguneros del técnico Phil Jackson se han burlado de estadísticas, presagios y sortilegios para conseguir la necesaria tercera victoria, que les coloca a las puertas de su decimoquinto título como franquicia.
«Esto demuestra la determinación que este equipo ha desarrollado en el último año, venir de atrás en circunstancias adversas, empatar y ganar», dijo Jackson.
Antes de ese triunfo, los Lakers habían perdido en la carretera siete juegos seguidos de finales NBA: tres contra Detroit en el 2004, tres ante Boston el año pasado y el del martes frente a Orlando.
Jackson, que tiene seis campeonatos ganados con los míticos Chicago Bulls de Michael Jordan, y otros tres con los Lakers de Bryant y Shaquille O’Neal, reconoció que los Lakers no deben dormirse en los laureles para el domingo. «Trato de recordarle a los muchachos lo que pasó (cuando ganamos) el campeonato de 2000, cuando teníamos ventaja de 3-1 y los de Indiana llegaron y nos destrozaron en el quinto juego», apuntó.
«Ellos (Orlando) son un equipo orgulloso, y van a regresar por el desquite aquí en su casa. Tenemos que estar preparados», añadió.
Los Magic acudieron a todo con tal de evitar ponerse al borde del precipicio, incluyendo su cuota de superstición. No por gusto están en pleno ‘Reino de la Fantasía’.
Como es costumbre en la NBA, una personalidad es invitada a cantar el himno nacional de Estados frente a Orlando.
Jackson, que tiene seis títulos ganados con los místicos Chicago Bulls de Michael Jordan y otros tres con los Lakers de Byant y Shaquille ONeal, reconoció que los Lakers no deben dormirse en sus laureles el domingo.
«Trato de recordarle a los muchachos lo que pasó (cuando ganamos) el campeonato de 2000, dijo el dirigente.

