Madrid. EFE. Más protección para inmigrantes, menos presión en los controles de los flujos migratorios y un plan contra el racismo y la xenofobia son las principales reivindicaciones de organizaciones sociales y sindicales españolas en el Día Internacional del Migrante, que se conmemora hoy.
Más del 12 por ciento de la población empadronada en España tiene origen extranjero y uno de cada 10 trabajadores afiliados a la Seguridad Social es inmigrante, según la Unión General de Trabajadores (UGT) de España, que reclamó el desarrollo inmediato» de un sistema de protección de las víctimas de explotación laboral.
Además, UGT pidió al Gobierno español que ratifique la Convención Internacional sobre la protección de los derechos de los trabajadores migrantes y sus familias, una reivindicación compartida por la sección española de la Red Europea Contra el Racismo (ENAR) y la Unión Sindical Obrera (USO).
Los solicitantes de asilo y los inmigrantes indocumentados pagan, según la ONG Médicos Sin Fronteras, el precio de las cada vez más restrictivas políticas de inmigración, ya que muchos de ellos, cuando llegan a su destino, sufren detenciones prolongadas, terribles condiciones de vida y falta de atención médica».
Precisamente, la nueva Ley de Extranjería, aprobada el 26 de noviembre en el Parlamento y en vigor desde el pasado domingo, supone para UGT un retroceso en los derechos de los inmigrantes, que puede afectar gravemente a la cohesión social.
Según la Red ENAR, la situación de los migrantes en España ha empeorado durante el último año debido a la crisis económica, por lo que ha reclamado un plan estratégico de lucha contra el racismo y la xenofobia.

