Las cocinas se caracterizan por contar con buena luz, alta temperatura y humedad, lo que las vuelve más que aptas para el cultivo de plantas. Al mismo tiempo éstas también pueden sufrir factores negativos, como los humos, los grandes cambios de temperatura y las corrientes de aire.
En cocinas luminosas se pueden cultivar la mayoría de las especies de interior, aunque lo que resulta práctico es tener unas cuantas macetas con hierbas aromáticas como romero, tomillo, perejil y albahaca, entre muchísimas otras, que tendrán a la vez una función decorativa y utilitaria.
