WASHINGTON, (AFP) – La pena de muerte cuesta centenares de millones de dólares a los estadounidenses, incluso cuando no termina en una ejecución, un absurdo en tiempos de crisis económica, según un informe que plantea su abolición.
«En el clima económico actual, es poco probable que una ley que instaurara la pena de muerte pasara hoy, en vista de los 25 millones de dólares que los contribuyentes deben desembolsar por ejecución», señala Richard Dieter, director del Centro de información sobre la pena de muerte (DPIC) en un informe publicado el martes.
