UBI RIVAS
Sectores poderosos empresariales norteamericanos presionan al presidente Barack Obama para que finalice el inútil embargo impuesto a Cuba por el presidente Dwight David Eisenhower en 1960, sin que su propósito inicial consiguiese el fin de doblegar al único Estado comunista en América.
Han discurrido diez gobernantes en la Oficina Oval, el máximo líder de la revolución cubana, comandante Fidel Castro Ruz, abandonó motu propio el poder en 2008 luego de una gravísima dolencia estomacal, sucedido por su hermano menor Raúl, quien conduce a Cuba en momentos en que se perciben aperturas para que esencias del viejo orden, regresen.
Entre los magnates que auspician normalizar cuando menos el segmento económico, figuran Ricky J. Arriola, presidente del consorcio Inktel, el monarca azucarero Andrés y Alfi Fanjul, dueños del Central Romana y Casa de Campo en RD, Andrés Pérez, magnate del sector inmobiliario, Carlos Saladrigas y el petrolero Enrique Sosa.
Se añaden a ese poderoso grupo lobista cientos de empresarios cubanos y cubanos-norteamericanos, radicados principalmente en la Petit Habana de Florida y su epicentro miamense, y Hillary Rodhan Clinton, futura segura presidente de Estados Unidos, conforme consigna en su último libro puesto a circular el día diez de este mes, intitulado Decisiones Difíciles, su arrancada para constituirse en inquilina de la Oficina Oval.
Esos magnates mencionados se impacientan por que otros pariguales suyos de China, Canadá, México, Rusia y Brasil, afiancen sus tentáculos de inversiones masivas en Cuba y simplemente ingresen cuando la mesa, servida por la competencia, esté limpia, y no disfruten ni el postre ni los caramelos.
Es un contexto que evoca a la China de Deng Xiao ping, cuando en l979, el más trascendental líder chino luego de Mao Tse tung y Chou En lai, propuso la fórmula mágica de Una China, dos Sistemas, es decir, luz verde al capitalismo controlado por el Politburó, detrás de la traumática y sangrienta plaza de Tian An-men de 1989, que Deng ordenó, y que en un trayecto de tres décadas, nutrió al Dragón Chino como la segunda economía planetaria.
Es la praxis que renegó, porfiado, el comandante Fidel Castro y que por identificar la inviabilidad de proseguir con el esquema original, el presidente Raúl Castro se apresta a modificar, y así, insertarse, gradual, a una economía de mercado, un tímido, pero certero paso, para ir aceptando el retorno sosegado al viejo orden, y culminar con la parsimonia que dicten los resultados, 60 años de racionamiento de bienes indispensables para la diaria cotidianidad de sobrevivir, que tampoco admiten más plazos, penurias, sofocos y límites al emprendedurismo para diez millones de cubanos, y que es el eje fundamental de la sociedad burguesa, con las condignas banderas redentoras de salud y educación, reconocidas por la OMS y la UNESCO, logradas por la revolución cubana.
El embajador de Cuba en nuestro país, Alexis Bandrich Vega, externó un clamor al presidente Obama que publicó el diario Hoy en su edición del día primero de este mes, instándole a eliminar el embargo a su país, sin fundamento jurídico, sin fundamento político valedero y sin fundamento humano aceptable por el derecho de gentes y los imperativos de la condición humana.
Embargo además de injusto, inexplicable, cuando Estados Unidos restableció relaciones plenas con Estados a quienes desató guerras de exterminio, como a Vietnam, Kampuchea, China, Afganistán é Iraq, y hoy sus relaciones con esos países son tan normales como si nada hubiese sucedido entre el imperio más poderoso que conocen cinco mil años de registros humanos, contra países indefensos, que nunca agredieron a Estados Unidos, como Cuba.
El embargo, las porfías estériles y las guerras, como la noche de Jan Valtin, deben quedar atrás.
Que nadie se proclame vencedor, sino rendir pleitesía al consenso , al respeto de cada país escoger su modo de vida, y el nacer de una aurora nueva de relaciones bilaterales en nombre de la justicia, la paz, la equidad y la libre autodeterminación de los pueblos, recordando al Benemérito de Oaxaca, don Benito Juárez, cuando pronunció su sentencia para la posteridad:
“Entre los hombres, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno, es la paz”. Y desmentir al presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, cuando el día trece del
presente mes exclamó: “Estados Unidos no admite como mediador en Cuba ni al Papa”.

