Opinión

Poesía épica o voz colectiva

Poesía épica o voz colectiva

En el poemario Eva/Sion/Es, que literalmente significa Eva como Sion, la ciudad  bíblica, cuya historia está resumida en el último ES, se redefine el Génesis, el dictamen original que condenó a todas las mujeres a vivir con culpabilidad y verguenza, por haber tentado a Adam para que “traicionara” los mandatos divinos.

Como Kamau Brathwaite, poeta barbadense, en su Calibán, quien confesó que solo pudo escribir sobre El Caribe cuando descubrió los “movimientos inesperados de la piedra sobre el agua, tan similar a la música de los tanques de metal, solo pude escribir sobre Eva cuando intente mirar a su exilio con sus propios ojos.  Un “infierno” donde todo desafiaba las definiciones previas.

“Nadaban los peces fuera del agua / Y era común / Coincidir con los pájaros / En las raíces de los árboles”.

Un lugar, como dice Brathwaite, donde “habiendo perdido la posibilidad de retornar, solo existe la alternativa de la afiliación”.  En ese proceso de incansable afiliación,   los constantes viajes y arribos  en búsqueda de las verdades de Eva, han sido islas metafóricas de experiencia y nuevo conocimiento.

¿Puede Eva/Sion/Es ser considerado como un poema épico del Caribe?  Sí, porque en la búsqueda de Eva de su paraíso perdido ella se convierte en la representación colectiva de todas las mujeres, en la voz femenina de la humanidad.  Nos dice el poeta cubano Lezama Lima:

“Todo tendrá que ser reconstruido / Y los viejos mitos, reapareciendo/ Nos ofrecerán sus encantos/ Y sus enigmas / Con un rostro desconocido”.

La presencia colectiva de las mujeres comienza con Eva, pero reaparece en Sheherazade, en las Evas mulatas que rencontraron a sus madres en los barcos negreros; en las “brujas” que lloraban durante la luna de cuarto menguante y cuando estaban llenas de una preñez inexpugnable; en las torturadas por la Inquisición que las asediaban con sus interrogatorios sobre si habían fornicado con Lucifer.

En este poema Eva es la prisionera mora vendida como blanca, la geisha que arrastra los secuestrados pies, las Nanas, niñeras, trabajadoras domésticas, prostitutas, las trabajadoras de Zona Franca.

Como El Caribe, Eva es una exilada fracción de la totalidad, un pedazo, partícula, una masa dispersa de fragmentos, es la mujer de Lot, una mujer cuya única certeza es la presencia de lo incierto.

Acto de reconstrucción, EVA/SION/ES viaja a través de la historia, religiones, narraciones y mitos, reconociendo en Eva el origen de nuestra eterna búsqueda de reivindicación como las libertadoras de la humanidad, las primeras poetas que se atrevieron a nombrar la realidad a nuestra imagen y semejanza, como las heroínas de toda libertad personal e independencia  de todo mandato, sea de las religiones,  o del lenguaje.

El Nacional

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