La mini huelga de hambre de los médicos en el Congreso duró cinco horas, pero se hizo sentir. Y los culpables del espectáculo no son sólo ellos.
Los dueños del país volvieron a mentir y ayer los pasajes no sólo estaban a los mismos precios, sino algunos más caros. Así son.
No entiendo por qué a los Ayuntamientos se les regatean los recursos que les acuerda la ley. Y en eso tiene que ver exclusivamente el Poder Ejecutivo.
Miles de personas en Irak se manifiestan en las calles a favor de la libertad del periodista que le tiró el zapatazo a Bush. ¿Lo lograrán?
Si en una embarcación, la que sea, van 30 o más personas, no creo que frágil sea el calificativo adecuado para definirla. Digan otra cosa.
Gatos, perros y otros animales participaron de una fiesta navideña que les ofreció la veterinaria Animed. ¡Y qué fiesta! Claro, faltaron algunos.
Se ha descubierto que una manera muy criolla de disolver una huelga de hambre es quitarle relevancia mediática. Lo esencial, nada más.
A decir verdad, cualquiera no envidia la herencia que le dejarán a Obama, de quien ahora se dice que no es negro sino indio claro.
El Gobierno parece dispuesto a tocar los fondos de pensiones para obras sociales. Si no lo hace son muchos los que se sentirían más tranquilos. Esa es la verdad.
Como para confirmar que por aquí definitivamente nunca falta una, ahora también hay un virus gripal que tiene a mucha gente con el moco pa´bajo.
