Tras las tragedias del Columbia y el Challenger no me extraña la avería que paralizó el Metro. Lo veo normal en el medio de transporte.
Comienza en la Cancillería la IV Reunión Ministerial de la Iniciativa Caminos a la prosperidad en las Américas. Nos salvamos.
No sé por qué, pero los giros que toma la campaña me recuerdan a Juntacadáveres, el título de una novela de Juan Carlos Onetti.
Nada se sabe sobre las irregularidades que, según la Cámara de Cuentas, fueron detectadas en Edenorte y el Semma. Y dudo que se sepa.
La consigna más sonora en la marcha del domingo a favor del 4% era menos corrupción y más educación. Difícil pasarla por alto.
La detención de un sargento del Ejército con 15 kilos de cocaína es otra muestra de lo abundante que es la droga en el territorio. Sin producirla.
Parece un hecho que los reformistas irán a las elecciones con candidato propio. La de Belén y los pastores podría estar en la elección. ¿O no?
El Congreso no fue afectado ni con el pétalo de una rosa en el presupuesto para 2012. No hace falta que se expongan las razones.
A los indignados de Wall Street no se les hizo caso, pero cuando ocuparon el puente de Brooklyn se intervino a la carrera. No es lo mismo.
Eso de que Latinoamérica ha reducido la pobreza pero no la desigualdad no es más que un eufemismo. El asunto no es semántico. ¿O sí?
Con las caravanas de Danilo, la baja en los precios del petróleo ha comenzado a reflejarse en el mercado interno. Y así dicen que las decisiones no son políticas.
