Descalificar a Agripino como mediador de la crisis en la JCE sería lo mismo que atentar contra el proceso electoral. No es lo prudente.
Agripino debe ignorar el bombazo de Reinaldo Pared y seguir con su labor mediadora. Ahora es más necesaria para la democracia. Y la paz.
Preocupa el silencio sobre la denuncia del renunciante administrador de informática de que se había alterado el padrón de votantes. ¿Cuál es la verdad?
La recusación del presidente de la JCE de Santiago es otro lío que tiene que resolverse. Pero a la mayor brevedad, sin pérdida de tiempo.
Supe que Luis Inchausti, el mismo del Peme, está superfajado en las bases del PLD. Pero con un movimiento a favor de Hipólito.
El papel de la OEA se reduce a su mínima expresión con la creación del Celac, del que no forman parte Estados Unidos ni Canadá.
Repito que la crisis europea es para que los Nobel de Economía demuestren sus teorías. Lo que pasa es que el asunto no es de teorías.
¿En qué estarán las negociaciones del Gobierno con el FMI? La misión nada ha dicho sobre su gestión para reanudar el convenio.
Quienes han condenado las declaraciones de Hipólito sobre Trujillo han guardado silencio de la misa auspiciada a Radhamés por unos amigos.
Hay un funcionario que sólo se ríe por el escarceo sobre el turjillismo. Y es que él siempre ha reivindicado esa condición. Y se lo han celebrado.
No por molestoso deja de ser real el recuento de que el PLD ha perdido en la FED, el Colegio Médico y ahora entre los abogados. ¿O no?
