Al súper aguacero de ayer en la mañana en la Capital siguió una espléndida tarde, magníficamente soleada, propia para un paseito por el Malecón.
Dejémonos de pendejadas. Hay un gran número de gringos que no quiere saber ni en pintura de latinoamericanos, sean legales o ilegales. Es así.
Hasta donde alcanza la memoria, no recuerdo una sola calle, plaza, ni nada en Santiago en homenaje a Virgilio Martínez Reyna y esposa. ¿Por qué?
En cambio sí las hay para personas que sirvieron a Trujillo de punta a punta, aunque hay que admitir que tampoco a nadie hicieron daño.
El Instituto de Aviación Civil llevará a Miami a una haitiana de 500 libras varada hace meses en Las Américas porque las líneas aéreas la rechazan.
Ya Carlos Batista Matos está en su casa. Ahora el asunto será chequeos rutinarios hasta el cabal retablecimiento. Todos nos alegramos.
El mural tenía años en la iglesia de Jarabacoa sin molestar a nadie. Ahora se molestó un cura y ha armado un reperpero. ¿Y los artistas?
Ayer fueron dos en Punta, Villa Mella. Hablo de linchamientos de supuestos asaltantes, una mala costumbre que se extiende por todo el país.
Si el sistema eléctrico se mantuvo estable durante el aguacero de ayer explíquenme qué fue lo que sucedió en barrios del Noroeste. Sin mentir.
¿Son llamadas telefónicas grabadas suficientes elementos de juicio para incriminar a alguien? Desde hace tiempo oigo decir que no.
En la rueda de prensa de los abogados de la familia de Figueroa Agosto se infiltraron agentes del DNI y otros especímenes del caliesaje. ¿Para que?
