Opinión

Política y algo más

Política y algo más

Hoy voy a tratar de refrescar, saliéndome del fango que hemos visto transitar en el proceso electoral en pie, al ver y escuchar las peores maniobras, hasta pinchando los teléfonos de los candidatos e inventándose conspiraciones y otras sandeces, por pasiones hasta de colegas pagados, traicionando el sacerdocio del buen informador, hasta tergiversando verdades comprobadas, abusando de la decencia de mi amigo el presidente Leonel Fernández, cuya permisividad agrieta a destiempo a un hombre a quien le queda todavía futuro, si recordamos a maestros del quehacer político Bosch y Balaguer, donde después de los 90 años manejaron el país y sus partidos.

Hoy quiero la oportunidad de reflejar el asomo gracioso de nuevas perspectivas. He estudiado las encuestas, la última de la Gallup, publicada el viernes, junto a dos encuestas más en el mismo diario Hoy; del Centro Económico del Cibao y la Bendixen, que le daban mayor porcentaje más del 50% al binomio perredeísta. Muchísimas encuestas han favorecido ampliamente al binomio perredeísta, al cual apoyo, tal como en el 2008 favorecían a don Leonel.

Las encuestas son un esfuerzo científico valido, pero en la única encuesta  que creo es en las votaciones, pero que sean limpias, sin suciezas carniceras que amañen los resultados. Con todo respeto, tengo que ser crudo, pero mucho cuidado ahora con eso, los hombres de edad y de profundos esfuerzos y estudios, conocemos esas tristes realidades, obra de malos humanos que se han repetido en casi todos los  escenarios del mundo.

Culmino con alegría por haber profundizado la lectura, especialmente de novelas, género de escasa proyección internacional, aunque notamos revitalización en la materia. También acabamos de leer al talentoso Edwin Disla, de Valverde, con su último libro “Dioses de Cuello Blanco”. El talentoso novelista es también ensayista e ingeniero civil. Produjo un ensayo sobre la revolución de Nicaragua, luego novelas como “Un Período de Sombras” y “Vida de un Tormento”, poniendo de relieve su fino talento narrativo, ya algo también de mi recordado amigo Manolo Tavares, que en paz esté. El género novelesco  no me gusta. Sigo en mi vida y en política lo real, lo claro, lo transparente y lo sincero. Ahí sí debiera ser rico, después que trabajé más de 40 años en casi todos los ministerios y otros cargos. 

La novela, algunas me motivan y me recuerdan literatos mexicanos como Carlos Fuentes en Aura; al chileno Donoso en “El Obsceno Pájaro de la Noche”; a Juan Bosch en “El Oro y la Paz” y “La Mañosa”, y al colombiano Juan Gabriel Vásquez y otros maestros como el peruano Vargas Llosa. En otros trabajos, seguiré hablando sobre esto.

El Nacional

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