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Políticos y la covid-19

Políticos y la covid-19

La epidemia del COVID-19 está afectando al mundo de maneras sin precedentes, aumentando la morbi/mortalidad y agotando los recursos de los sectores público y privado. Es reprochable la actitud de algunos líderes que, contra toda evidencia científica, se niegan a utilizar y promocionar el uso de las mascarillas, mientras promocionan medicamentos invalidados, y degradan la credibilidad en la vacuna.

Los casos más patéticos son los de Trump y Bolsonaro, quienes, a pesar de haber sido contagiados, minimizan la gravedad de la enfermedad. Estados Unidos cortó los fondos en apoyo a la principal agencia de salud de la región, mientras que Brasil, expulsó a 10.000 médicos y enfermeros cubanos que trabajaban en la atención primaria. Ambos impulsaron erróneamente a la hidroxicloroquina como una cura.

No es una casualidad que EEUU está padeciendo una ola de contagios de mas de 100 mil casos nuevos y cerca de un millar de fallecidos diariamente. Aunque Brasil es el tercer país con mayor número de muertes, Bolsonaro se niega a tomar las medidas recomendadas y procede a cancelar a tres de sus ministros de salud. Además, alienta a sus partidarios a rechazar los beneficios de una potencial vacuna.

México es otro país fuertemente golpeado. Su cercanía con los EEUU y la respuesta laxa que ha ofrecido el gobierno de López Obrador. Las acciones tomadas por los países centroamericanos están en consonancia con las recomendaciones internacionales provenientes de la OMS. Con la excepción de Daniel Ortega en Nicaragua, donde nunca se aplicaron medidas de cuarentena ni de mascarillas.

El caso de nuestro país es paradigmático, ya que mientras atravesamos una ola epidémica, tuvimos dos elecciones generales. A pesar de las denuncias de corrupción y que la cuarentena se aprovechó para beneficiar un candidato, las intervenciones diarias del ministro de salud, las restricciones del tránsito y promoción de las medidas de protección, contribuyeron para reducir el impacto de la misma.

Una nueva ola de contagios llegará a la región y debemos prepararnos para enfrentarla. Las autoridades no deben confiarse en que una vacuna, mágicamente hará desaparecer la epidemia. De igual manera, preocupa que en Haití; lugar donde confluyen muchas variables negativas, pueda desencadenarse una catástrofe sanitaria con implicaciones en toda la región.

Por: Ernesto Guerrero
guerrerocamiloe@gmail.com

El Nacional

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