La muerte del sacerdote Emmanuel Antonio Cruz, de 31 años, a causa de dengue hemorrágico, además de causar profundo pesar, obliga a las autoridades a encender luz de alarma en torno a la expansión de brotes de dengue y cólera, alentado por cúmulo de basura y otros escenarios de insalubridad en el Distrito Nacional, provincia Santo Domingo, Santiago y otras localidades.
El padre Cruz, quien llevaba tres años y medios en el sacerdocio, murió en una clínica de Santiago, donde permaneció cinco días con síntomas de la enfermedad. Residía en el ensanche La Paz, de la capital, pero realizaba frecuentes viajes al interior relacionados con su ministerio.
Unas 53 personas han fallecido a causa de dengue y más de siete mil fueron diagnosticados con síntomas de la enfermedad, lo que revela la magnitud del problema sanitario. Grandes cantidades de basura se acumulan por doquier lo que convierte a la capital y numerosos municipios en cuna de dengue y cólera. El Gobierno debería intervenir en todos los frentes que le sea posible para afrontar lo que sin dudas marcha hacia una epidemia.
