Economía

Poner atención

Poner atención

El Ministerio de Salud ha editado una guía de prevención del virus chikungunya que ya afecta a miles de personas que padecen dolor de cabeza, musculares, de articulaciones, náuseas, vómitos y erupción de salpullido, en un cuadro epidémico que mantiene a los hospitales abarrotados de pacientes.

A ese documento se le atribuye gran importancia y utilidad porque, además de establecer el diagnóstico diferencial entre el dengue, esa enfermedad y otras como leptospirosis y malaria, promueve en la población formas para prevenir esas afecciones.

Con ese protocolo, los médicos pueden precisar la diferencia de síntomas y así determinar el tipo de virus que padecen pacientes afectados y los medicamentos que requieren, aunque ya se sabe que el chikungunya se contagia por la picadura del mosquito transmisor, con periodo de incubación de tres a siete días.

Para contrarrestar el avance de ese virus se requiere difundir muy profusamente la exhortación de Salud Pública para que la población lave y unte con cloro y tape los envases de almacenamiento de agua y limpie los alrededores de la vivienda, además de usar en lo posible mosquitero.

Muy atinadamente, el presidente del Colegio Médico, doctor Pedro Sing, ha sugerido que Salud Publica envíe unidades movibles de atención hospitalaria a barrios y comunidades de provincia con mayor afectación de la chikungunya, como forma de evitar el congestionamiento de pacientes en los hospitales.

La propagación de ese virus se ha convertido en una epidemia con la consiguiente afectación por ausentismo laboral y escolar, así como por el costo de la medicación que afecta la economía familiar, por lo que se requiere que la sociedad toda participe en la campaña sanitaria para detener la chikunguya.

En las salas de emergencia de hospitales y clínicas se asume con mayor atención los casos de niños y envejecientes con síntomas del virus, porque, conforme al protocolo editado por Salud Pública, constituyen los segmentos poblacionales con mayores riesgos de mortandad.

Sin la participación activa de la ciudadanía no sería posible afrontar el avance de chinkunguya, una enfermedad convertida en epidemia que, aunque no conlleva riesgo de muerte, llegaría a afectar a la mitad de la población, con su secuela de dolores, náusea, vómito y salpullido.

El Nacional

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