Opinión

Por Dios, a preservarnos

Por Dios, a preservarnos

Siempre he sido optimista, pero me estoy desesperando. No me explico como seguimos a esta altura con más muertos diarios que cuando Trujillo; con inseguridad. He ocupado  a 5 altos funcionarios y amigos y no he podido conseguir de ellos una  mano generosa para tonterías de peledeístas  que en todo gobierno sobran.

Cuando hay deseos de ayudar y servir, se puede, y más tratándose de un aliado que en este país se respeta, porque me  lo he ganado sin factura, siendo uno de los puentes claves que le llevé al propio Balaguer la histórica petición del profesor Bosch de una mano para apoyar al propio Jefe del Estado, mi amigo don Leonel Fernández. Nosotros se lo comunicamos al propio Jefe del Estado y lo hemos publicado en esta misma columna 4 veces por razones especiales, que un político serio tiene a veces que explicar sin querer.  Otra cuestión que me duele es ver que siguen subiendo las deuda y todavía seguimos asumiendo préstamos para nuevas plantas ahora con Brasil; pero, por Dios, se había anunciado 10 plantas juntas con foto y todo, luego otras con los chinos y otra en uno de aquellos viajes que sigue haciendo nuestro jefe de la política exterior. ¿Quién  ha influido para que estas plantas se hayan olvidado, que nosotros apoyamos para la insaciable luz que cada etapa que pasa sigue desangrando más los recursos del país?

Por otro lado, el problema del vecino Haití con su invasión creciendo, que ya no caben en las esquinas hasta 60 haitianos; los barrios y campos  que no cabe otro humano, ni hablar, por suerte   tenemos en Migración ahora un hombre comprometido con la ley. A propósito de ley, ya no nos caben mas leyes pero no se cumplen, salvo  la de tener que pagar  más impuestos, donde por cada galón de gasolina tenemos que pagar de impuesto más de 60 pesos. Presidente, con todo  respeto en nombre de la supuesta democracia, nos estamos exponiendo a perder nuestro país. Para colmo,  acaba de decir nuestra presidenta de la Cámara de Cuentas, que las auditorías no se toman en cuenta cuando las envía  desde el organismo creado para ese trabajo. ¿En base a qué mantenemos los dominicanos este organismo y otros tan costosos? Para colmo, el presidente de la Suprema Corte de Justicia está contrariado por la pela que dio nuestra Iglesia Católica con el Sermón de la Siete Palabras. Es más, creo que el gobierno que  logre  controlar siquiera  la violencia, la corrupción descarada, y otros males, recibirá el agradecimiento del país y se explicaría  hasta la reelección, pero el desorden nos desespera. Señor presidente, hay que enfrentarlo, se lo ruega un aliado con méritos ganados. He tenido que gritar para que usted sepa que lo están exponiendo. A veces, la silla de alfileres obnubila y me duele, porque soy su amigo.

El Nacional

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