La FNP tiene en televisión un anuncio en el que aparece una mujer frente a un afiche de Hipólito Mejía, al que le pregunta cómo se atreve a pedir una segunda oportunidad. Los que escribieron el guión recuerdan la desestabilización del tipo de cambio en el 2003, pero omitieron deliberadamente el costo actual de un plátano, que de 3 pesos en el 2004, hoy vale 15.
La mujer del anuncio tampoco se refiere al aumento del Itbis, del impuesto sobre la renta y del de los carburantes, y guardó igualmente silencio sobre la deuda pública, que en estos 8 últimos años se ha incrementado en nada menos que en 17 mil millones de dólares. Ninguna opinión le mereció el reporte del Foro Económico Mundial del 2011, que de 142 países evaluados, el nuestro, en corrupción administrativa, descendió del puesto 93 que ocupaba en el 2004, al 140. Y como si no fuese suficiente, en tráfico de influencias, del 101 que nos asignaron hace 8 años, nos otorgaron ahora el 141, y en despilfarro de recursos públicos, del puesto 100, fuimos degradados al 142, esto es, al último lugar del mundo.
Es a los pobres sin trabajo, sin ropa, sin comida, a los que tienen el estómago pegado al espinazo, a los que no tienen con qué comprarle medicinas al hijo enfermo ni cuadernos para que vaya a la escuela, que Hipólito les ha pedido una segunda oportunidad. Y ellos, asqueados del diario episodio que le ofrecen los señoritos del gobierno, que pasean impunemente sus fortunas amasadas a expensas de la miseria ajena, han decidido respaldar al candidato del PRD para que los ayude a liberarse de la tragedia que viven, marizada de calamidades y desengaños. Y es por esa y no otra razón que Hipólito se atreve.

