A 12 años de aprobada la ley 1901, del 1 de febrero del 2001, fue designada Defensora del Pueblo Zoila Martínez de Medina. Críticas nunca faltan, a veces con fundamento y otras veces provenientes de quienes lo critican todo solo por fastidiar. La Ley del Defensor del Pueblo establece que debe salvaguardar los derechos fundamentales y velar por la legalidad de las acciones de funcionarios públicos, además de mediar en conflictos colectivos.
Definitivamente, nuestra respetada dama tendrá trabajo al por mayor y al detalle junto a sus dos compañeros designados, Rudy Nelson Frías y Carlos Hernández. Afortunadamente, ella avanzó, todavía sin oficina, que se esmerará en cumplir sus funciones. Ciertamente, es amiga del fenecido expresidente Joaquín Balaguer, cuya referencia es notable, ya que Balaguer hizo en este país lo que hay hecho en su mayoría, casi sin presupuesto y sin contar con los impuestos, solo con el ahorro interno y casi sin préstamos. Gobernó elegido por el pueblo y de alguna forma dejó huellas inolvidables de democracia.
La nueva funcionaria se desbordó a primera vista, habló en su forma característica, y dijo que no cambiará. En este sentido le doy la razón, porque está probada en muchas áreas, muy nacionalista; con inquietudes sociales, tremenda exfiscal, destacada diplomática, amiga de todos, me consta.
Es una pena que su designación acontezca en estos tiempos en que se nos pudren los valores y nuestra economía presenta estrecheces, donde tendrá que respirar debajo del agua como los buzos; pero me atrevo a asegurar que será imposible encontrar otro que la supere. Además, en un gesto de humildad, fue inmediatamente donde el que contaba con mayor simpatía, mi gran amigo el doctor Antonio Cruz Jiminián, lo abrazó y lo señaló como el gran filántropo; lo calificó como debía ser, por el Cielo; pero él dijo que la política lo había vencido, lo que me hizo recordar a mi amigo el presidente Medina cuando habló en forma parecida en rol de peledeísta, y veremos ahora cómo sube más el doctor Cruz Jiminián, visualizando un futuro visto a distancia, envidiable en su trayecto profesional.
Mi querido amigo Cruz Jiminián, ya usted desempeñó indirectamente dicho cargo y lo hizo sin recursos ajenos, ayudando hasta a los que lo utilizaron, y habrá que pensar en usted para mayores ofertas. Lo sé, porque lo trato desde muchacho. Ya el pueblo lo tiene en un pedestal.
Finalmente, deseamos que Dios ilumine a la elegida. Respetable senador Euclides Sánchez, por Dios, no contradiga, oponiéndose a esta designación, el esfuerzo notable que viene haciendo el jefe del Estado. Por Dios, tolerancia y solidaridad, que son urgentes en este momento.

