¿Qué Pasa? Articulistas Entre cielo y tierra

¡Por fin libres!

¡Por fin libres!

Mary Leisy Hernández

Que siente una familia cuando un ser querido es descargado totalmente de un delito que no cometió? Explicarlo no es fácil.

Las horas de espera del veredicto son de gran incertidumbre, sobre todo cuando se sabe que la justicia dominicana a veces da sorpresas inexplicables, inadmisibles.

En mi caso, en medio de la tortuosa espera sentía algo así como un olor a victoria, a gloria. Pero igual, cuando las juezas comenzaron a leer, latía muy fuerte mi pecho, como si algo quisiera brotar desde adentro. Me lancé al suelo y confié. Sabía que el juez era Dios. Igual el abogado de todos los abogados, el único que todo lo ve y lo sabe.

Estábamos presos todos y no solo mi sobrino. Ahora, por fin se hizo justicia.

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Todos fuimos liberados de tanta angustia y dolor. Ahora no hay tiempo ni espacio para el rencor. Para qué? Mirar atrás solo para reconocer todo lo que aprendimos, lo que crecimos. Mirar atrás para ver y agradecer a toda la gente que acompañó, los que de una y mil maneras se solidarizaron con oraciones, con palabras de aliento, con consejos, en fin.

Gracias, gracias a cada uno, gracias a Dios.

Mejor celebrar, reír y practicar el perdón, la compasión por los que son manipulados y manipulan.

Mirar hacia adelante para recuperar el tiempo perdido. Andar firme con Doña Prudencia de compañìa y alegrarnos de reconfirmar que la señorita paciencia siempre trae buenas cosas a quienes obran bien y la siguen con fe.

Pa lante Odalis Ledesma. El presente y el futuro estàn a tu disposición para poner tus estudios y tu entusiasmo al servicio de buenas causas, para que tu caso sea una buena referencia y nos haga mejores seres humanos a todos.

Por: Mary Leisy Hernandez
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