Cuando salía el martes por la tarde del Centro de Corrección y Rehabilitación de El Pinito, La Vega, el subdirector general de seguridad del Nuevo Modelo Penitenciario fue atacado a tiros por desconocidos. Ninguno de los disparos alcanzó a Marino Popoteur, aunque sí impactaron en el vehículo en que se desplazaba. ¿A quién y por qué le interesaría atentar contra el funcionario? Se trata de dos de las preguntas que compete determinar a las autoridades.
Si en el hipotético caso de que los disparos fueran por amor al arte, sería entonces una señal del riesgo para la vida en que se han convertido las calles. El suceso, aunque pueda verse como un caso aislado, tiene que aclararse.
Y es obvio que al dar la información la Procuraduría General de la República estaba interesada en que supiera el funcionario había sido blanco de un atentado. Los muchos sucesos que han quedado impunes conforman un amplio montículo. El de Popoteur no debe ser uno de ellos.

