Opinión

¿Por qué escribir?

¿Por qué escribir?

Nadie hace nada por nada. Por lo menos nadie que tenga uso de razón. Pero de lo que estoy seguro, es que para hacerlo, hay que tener cierta dosis  vocación.

Yo, particularmente, en mis cuartillas sabatinas, busco y encuentro una vía para conectarme con los demás, y de esa manera transmitir mis ideas y opiniones a la nación, o mejor dicho, a los que cada semana me dedican unos minutos de su tiempo.

Este articulo lo escribo un día especialísimo. Es miércoles por la noche y el mundo cristiano y hasta los no cristianos, celebramos la Noche Buena o para mejor decirlo, la navidad.

La vocación implica muchas cosas. Una de ellas es, poder plasmar en el papel, las ideas que deambulan en tu pensamiento. Otra es, la de vencer el temor de los críticos y de los que disienten de tu forma de pensar. No debe faltar el desprendimiento, específicamente de los que como yo, no recibe retribución a cambio. No debe faltar el desprendimiento, específicamente de los que como yo, no recibe ninguna retribución a cambio.

Porqué escribir? En una sociedad como la nuestra, en donde el interés pecuniario ha pasado a ser el primer mandamiento, resulta tonto escribir, si hacerlo significa muchas veces levantar ronchas, crearte ojerizas o en el peor de los casos, darle riendas a tus adversarios, para que te calumnien, o para que te etiqueten como les venga en ganas.

Yo escribo, pues, porque pienso y si pienso y no lo expreso, sería lo mismo que si no pensara.

El informe de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Capitulo de la República Dominicana, habla sobre la definición de empoderamiento. En ese sentido dice, entre otras cosas, que “Constituye el ejercicio efectivo y real de la titularidad de los derechos las capacidades y las libertades”.

Cuando escribo, lo que trato es, hacer mías las inquietudes y preocupaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y especialmente de los distinguidos expertos nacionales, que han hecho posible el Informe, siguiendo las recomendaciones y pautas de ese foro supranacional. 

Mi dilatada trayectoria en el quehacer político, me obliga a la reflexión, tratando de descifrar la lentitud y las enormes dificultades que hemos tenido como nación, para entrar definitivamente en la ruta de los cambios y las transformaciones que demanda el pueblo dominicano.

Qué ha pasado, que las prédicas y las promesas se han quedado en el camino. ¿Porqué los políticos dicen una cosa en la oposición, y luego en el poder se derriten como la mantequilla caliente?

Yo escribo, porque me interesa el cambio. Ojala que los otros hagan lo mismo.

priamohmp@Hotmail.com

El Nacional

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