Las democracias, al menos desde el punto de vista del procedimiento de selección de los gobernantes, se fundamenta en el reconocimiento del sufragio universal, directo y secreto.
La selección democrática de las autoridades políticas de una nación, constituye junto con los derechos de expresión, de reunión, de asociación el principio de las democracias y ésto debe comprenderse como un proceso histórico profundo y largo.
En gran medida, los sistemas electorales en los países donde existen instituciones fuertes representan la opinión de los ciudadanos que se transforma en espacios de representación en la forma cómo pretenden quienes diseñan los propios sistemas.
En este sentido, no es suficiente que los ciudadanos ejerzan su derecho al voto sino, además, deben confiar en que su opinión tendrá el mismo valor que el de cualquier otro votante.
Bajo esta perspectiva, el voto se vuelve la pieza clave de todo sistema democrático, aunque no es el único elemento porque una real democracia es más que el simple ejercicio de votar, la importancia de este acto está directamente relacionado con la capacidad de las instituciones políticas y sociales para, por un lado, articular y agregar intereses y, por otro, regular y resolver conflictos entre ellos.
No podemos olvidar que las personas que serán elegidas en cada cita electoral tendrán en sus manos representar nuestra voluntad durante varios años.
No sirve de nada quejarse de cómo se hacen las cosas y luego no moverse para cambiarlo. La democracia de las mayorías carece de sentido si el pueblo no vota, por eso hay que sentirlo como una responsabilidad ante la sociedad en que vivimos.
De modo que, tanto el próximo domingo como en mayo 17 hay que levantarse temprano y motivado para acudir a las urnas a votar, porque es el único día en el que todos somos iguales.
Ese es el día que se olvidan las clases sociales. Ese es el único momento en nuestra vida en el que ricos, pobres, negros, blancos, católicos y evangélicos tenemos el mismo poder; el poder del sufragio que puede inclinar la balanza a un lado u otro, de modo que no desapro

