Hoy leí la plegaria de Colombo solicitándole a la feligresía católica que ore para que nuestro príncipe de la iglesia católica, su eminentísimo Cardenal López Rodríguez, General por demás de nuestras fuerzas armadas, sea elegido como Papa.
Aunque nos parece una idea maravillosa y digna de encomio, realmente a lo que espiramos es a que la Iglesia Católica por primera vez considere la elección de una Papisa, o mujer, como Papa.
Ya Johanna Goede, escritora puertoplateña, en un ensayo novelado BIEN documentado, El Secreto de los Pergaminos, contaba la historia de Juana, primera Papisa de la iglesia católica, la cual se hizo pasar por hombre para poder acceder al cargo y lo perdió cuando dio a luz un niño que junto con ella fue rápidamente eliminado del papado. Dice Johanna que desde entonces hay una ceremonia donde el sumo pontífice se sienta en una silla sin fondo y alguien de mucha confianza, elegido por los Cardenales, le toca los testículos para cerciorarse de que es un hombre.
La renuncia del Papa y el inmenso rayo que cayó sobre el Vaticano y que circula en Facebook, no son más que signos de los tiempos. La gente tomó poco en serio la idea de que con el 2013 la humanidad entraba en un nuevo ciclo espiritual, y muchos antepusieron las profecías Mayas a la Nasa, como si la Nasa se especializara en asuntos espirituales.
Hemos comenzado el ano viendo cosas insólitas, como un video de los Babalaos de Cuba en abierta ceremonia por la salud de Chávez, algo impensable en un país como este, pero posible en un país comunista como Cuba Y hemos visto al vice de Venezuela llevando dos vírgenes, enviadas a Chávez, para reforzar el ejercito espiritual que lucha por su salud. Que el vice de un Estado tan fundamental como Venezuela, haga pública esta donación es algo maravilloso, digno de la mejor novela de Alejo Carpentier.
Como colofón, habrá en Cuba este año el Primer Encuentro Espírita, otra demostración de la libertad religiosa que se practica en la isla, y de la cual la prensa internacional, y local, invadida de supuestos disidentes políticos del régimen cubano, enamorados del bienestar dominicano, el cual se ganan con permanente arribismo y diatribas, no reseña.
¿Cuál sería otro signo de los tiempos? Ciertamente la elección de una Papisa. Creo que la humanidad ha visto ya, y reconfirmado, la inmensa capacidad de destrucción de los hombres, detentadores del poder en todo el mundo, y que añora una trasformación de la política, a partir de una visión femenina del poder, respetuoso de la vida, del medio ambiente, propulsor de la riqueza compartida. ¡Ah, los sueños!

