Los dominicanos somos buenos en todo. De modo que los más de 400 casos de intoxicaciones de niños en escuelas públicas en los últimos dos meses, si no es un récord es buen average en una población estudiantil de menos de dos millones de alumnos.
Sin embargo, de manera irresponsable, el Ministerio de Educación pretende minimizar los hechos. Después de dos meses formando comisiones sin que se diera a conocer resultado alguno, han metido al mismo presidente Leonel Fernández en el tema y lo condicionaron sobre la posibilidad de un sabotaje, que huele más a cuento de camino que a verdad.
Si 344 casos en dos millones es un porcentaje bajo, digamos que en Estados Unidos, donde más de 60 millones de estudiantes desayunan o almuerzan en las escuelas, no hay un caso.
En China, de una población de niños de supera los 100 millones, el pasado 24 de abril se intoxicaron 200 niños de primaria y secundaria de las ciudades de Hanzhong y de Ankang al presentar vómito y dolores de estómago después de beber la leche del desayuno escolar. Al día siguiente la empresa contratista, que es privada, ofreció los resultados de la investigación al Ministerio de Educación, demostrando que hubo una falla en la máquina que hacía el cierre del empaque.
Lamentablemente, Melanio Paredes dijo que no dispone de mecanismos para determinar qué ocurre. Sin embargo, la realidad es que el problema continúa en las escuelas, y, aunque desde el sector gubernamental se insiste en sabotaje sin que haya presos y responsables, todos obvian referirse al proceso de manipulación.
Tenemos informes de que en muchas escuelas la leche llega sin refrigeración, lo que es de alto riesgo. Además, nadie se detenido a pensar en las condiciones internas de los planteles escolares. Muy pocas escuelas disponen de un espacio debidamente higienizado para conservar el desayuno escolar.
Es posible que los responsables estén dentro del mismo sistema oficial, y los padres de los alumnos sólo aspiramos a conocerlos.

