Opinión

¿Por qué será?

¿Por qué será?

Oquendo Medina

De manera acelerada segmentos de nuestra población estudiantil, perteneciente al litoral público, están perdiendo el pudor, la decencia, el respeto, la integridad, la prudencia, etc., ante la mirada absorta de la sociedad.

Y eso es sumamente preocupante. Por un lado vemos el vertiginoso proceso de transculturización y, por el otro, la permisiva flexibilidad que suele hundir mucho más al estudiantado portador de una salud mental totalmente contaminada producto del ambiente que lo rodea.

Tanto el profesorado como los técnicos de las diversas áreas están en la obligación de formular políticas generales o particulares que vayan en la dirección de enfrentar este fenómeno social de alta peligrosidad para la convivencia positiva de la familia estudiantil.Se hace necesario que en esta ardua tarea, de compromiso patrio y de adecentamiento de nuestros jóvenes estudiantes, unifiquen criterios todas las instituciones que de una u otra forma han de tener el salten por el mango.

En efecto. El momento exige el diseño de planes y la ejecución de políticas internas, dirigidas a la vuelta de la disciplina, entre el ministerio de educación, el gobierno municipal, la asociación de profesores, la de padres y amigos de las escuelas, las iglesias y la llamada sociedad civil.

Sólo así podríamos positivamente contrarrestar el auge de la prostitución social en los centros educativos. Jamás olvidemos que un estudiante sin valores éticos y morales está condenado a terminar convertido en un ente social enamorado de la barbarie.

El Nacional

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