Opinión

Por Venezuela

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Al iniciarse hoy en Cancún, México, el Cuadragésimo Séptimo Período Ordinario de Sesiones de la Organización de Estados Americanos (OEA), República Dominicana ratifica correcta posición de no intervención en los asuntos internos de Venezuela, agobiada por una crisis política.

La reunión de la OEA, cuyo tema oficial es “Fortaleciendo el diálogo y la concertación para la prosperidad”, abordará el conflicto venezolano con una propuesta de declaración sobre posibles salidas a la crisis, entre las que se consideran sanciones económicas o aislamiento político.

El canciller Miguel Vargas aseguró que lo que nunca hará el Gobierno dominicano será intervenir en asuntos internos de una nación, oportuna respuesta a comentarios del encargado de negocios y titular interino de la embajada de Estados Unidos, Patric Dunn.

Otra gran verdad que ha dicho el ministro Vargas ha sido proclamar la perenne deuda de gratitud que tienen los dominicanos hacia sus hermanos venezolanos, por lo que el compromiso es procurar por vía del diálogo una solución a tan grave crisis política, económica y humanitaria.

El presidente Nicolás Maduro no puede ignorar la preocupación mundial por la situación venezolana, que ha motivado que el Papa Francisco abogue por la vía electoral como solución al impasse y no por el referéndum escogida por el Gobierno.

La oposición política, que promueve movilizaciones contra el régimen de Maduro, está compelida también a propiciar junto a la comunidad internacional algún tipo de diálogo que obligue al gobierno de Maduro a reencontrarse con la legalidad e institucionalidad.

Ningún poder extranjero posee autoridad para intervenir en los asuntos internos de una nación soberana, como Venezuela, cuyo destino debe estar en las exclusivas manos de los venezolanos, lo que no quiere decir que América y el mundo no ayuden a promover vías de consolidación democrática.

República Dominicana, víctima hace más de medio siglo de una intervención militar y política auspiciada por la OEA, posee hoy suficiente calidad moral para rechazar cualquier tipo de injerencia foránea en Venezuela, que no sea la que promueva el diálogo responsable y exprese absoluta solidaridad con su sufrido pueblo.

El Nacional

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