En las últimas semanas, Hipólito Mejía y Danilo Medina se han pronunciado contra la desigualdad social y han prometido trabajar por una sociedad de oportunidades para todos. La demagogia, que sirve de sustento al sistema político, se manifiesta ahora en las poses electoreras de ambos candidatos. El presidente Leonel Fernández hace recorridos por los barrios y reparte dádivas, pero son los candidatos quienes hacen promesas.
El pasado lunes, al formalizar la adhesión a su proyecto electoral de un grupo formado por exizquierdistas, Danilo Medina prometió dedicar esfuerzos, desde el Gobierno, a reducir la desigualdad social y a eliminar la exclusión. ¡Estafa politiquera! El candidato del Partido de la Liberación Dominicana es corresponsable de la toma de decisiones dirigidas a acentuar la desigualdad y a colocar en la cúspide de la pirámide social a quienes condujeron al PLD a pactar con Joaquín Balaguer.
La multiplicación, en septiembre de 1996, de los sueldos de los altos funcionarios (que, en pleno ejercicio de la demagogia, Leonel Fernández dice que se trató de una mala decisión suya), es también responsabilidad de Danilo Medina, quien en ese momento era secretario de Estado de la Presidencia y había participado en las negociaciones con el balaguerismo rancio y en el diseño de la gestión.
En el período 1996-2000, Danilo Medina estuvo entre los ideólogos de la privatización de un grupo de empresas públicas, y declaró que no se debía permitir la formación de sindicatos en las empresas que serían privatizadas. ¡Imposible es creer que ahora es un abanderado de la igualdad!
Es el caso de Hipólito Mejía, otro acaudalado empresario que habla de oportunidades para todos, pero no por chabacano es menos elitista. ¿A quiénes ordenó devolver de inmediato los ahorros cuando ocurrió la quiebra de Baninter en el año 2003? A los millonarios (Guaroa Liranzo, por ejemplo).
Hipólito Mejía y Danilo Medina hablan de combatir la pobreza, porque saben que, de más en más, la gente se da cuenta de la pobreza no surge por generación espontánea, sino que la crea la injusticia y la alimenta el despojo a las mayorías a beneficio de los grupos privilegiados.
No por casualidad Danilo Medina juramentó a los exizquierdistas y prometió justicia social justo el día en que tenía lugar un paro nacional que, si no tuvo un éxito rotundo en la ciudad capital fue por deficiencias en la coordinación y organización; pero se sintió con fuerza en comunidades como Navarrete y Barahona.
Hipólito Mejía y Danilo Medina han apañado la corrupción y han presentado como normal la política de salarios deprimidos para las mayorías Asumen poses electoreras en un intento por no convertir las elecciones en un espectáculo de urnas vacías, pero son enemigos del pueblo.
