Opinión

PRD: oportunidad de oro

PRD: oportunidad de oro

Hugo A. Ysalguez

Los analistas políticos coinciden en resaltar que el Partido Revolucionario Dominicano, debe de jugar un rol determinante en las próximas elecciones, pues el panorama electoral sigue difuso, matizado por una dispersión de las fuerzas políticas, lo que asegura que ningún candidato ganará los próximos comicios en la primera vuelta.

El PRD cuenta con una sólida estructura , y todos sus organismos se reúnen con regularidad, garantizando a su unidad interna, primando el centralismo democrático, donde los miembros de las bases han tenido participación en la mayoría de las decisiones que se han adoptado, luego de la promulgación de las leyes electorales.

Recientemente, fueron juramentados todos los comités provinciales, los cuales fueron reestructurados por la secretaría de organización al mando de Fiquito Vázquez y un grupo de laboriosos dirigentes.

Todas las encuestas, colocan al PRD con más de dos dígitos en la preferencia del electorado, un indicativo del crecimiento de la organización tanto cualitativa como cuantitativa, posicionando a la entidad en un punto que la convertiría en la llave para determinar el triunfador en la contienda comicial del próximo año.

El PRD debe participar solo en las candidaturas de elección popular, puesto que cuenta con aspirantes que tienen ascendencia en amplios núcleos de la sociedad e incidencia en los gremios profesionales y clubes sociales, los cuales son nichos de votos importantes que tienen poder de decisión a la hora de contar los sufragios, una situación que garantiza que el partido blanco aumente su matrícula en el Congreso, y en número de alcaldías y distritos municipales.

El presidente del PRD, Miguel Vargas Maldonado, está adornado de todas las condiciones para ser el candidato presidencial y encabezar un frente de organizaciones en la actual coyuntura y salir ganancioso, toda vez que ha sumado a sus credenciales, una excelente y brillante labor como canciller de la República que lo catapultan para entrar por la puerta grande en las competencia electoral del año venidero, certamen que no tendrá ganador en la primera vuelta, y he ahí la brecha que permite que se abra un abanico de un concierto de posibilidades.

El Nacional

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