Opinión

PRD y PLD

PRD y PLD

A través del Partido Revolucionario Dominicano (PRD)  se expresa la mayor oposición al actual gobierno. Casi la mitad del electorado ha encontrado en esa fuerza la forma de expresar su rechazo al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y a lo que esta organización representa.

El PLD ha superado al PRD en las cuatro últimas elecciones, tres presidenciales y una de medio término. Sin embargo, estos resultados electorales de ninguna forma representan ni proyectan la verdadera simpatía y sentimientos de los dominicanos.

Ni uno ni otro partido guardan en sus bolsillos los votos obtenidos. Uno ha hecho uso abusivo de los recursos del Estado y el otro ha servido para catalizar el creciente descontento de la población frente a una administración insensible, extremadamente corrupta.

Esta pretendida democracia se tambalea, resbala y se encharca, atrapada en fórmulas atrasadas que no tienen nada que ver con las justas aspiraciones de la sociedad. Cuando esta mayor expresión y medio de presión pierde resistencia acogiéndose a las malas artes de los asaltantes del erario, la población pierde la fe y busca otra salida.  

Las negociaciones fuera de los intereses de la nación, se convierten en manifestaciones falsificadas  e ingratas que el ciudadano intuye y rechaza. En tanto emotivos, los pueblos cobran caro cuando repudian. Puede, en ese sentido, arrasar con ambos, PLD y PRD. En Venezuela, por ejemplo, ya no queda nada de Copey y Adeco. Chávez apenas ha expresado  la  irrefutable manifestación de un pueblo traicionado y estafado durante décadas por dos partidos que se alternaban roles, intereses y periodos de gobierno, asumiéndose como males necesarios y eternos.

 La presente coyuntura constituye un reto para el PRD y las agrupaciones convocadas a jugar papel determinante, en el umbral de una coyuntura que los acontecimientos precipitan y pueden convertir en histórica y única. La prueba de fuego se verá en los  días por venir, tras  una reforma tributaria  impuesta a despecho del rechazo de todos los sectores. El nuestro es un pueblo tolerante, pero siempre ha sabido responder cuando la ambición y el abuso de gobernantes y empresarios  rompen el saco en una suerte de complicidad.

 El momento les ofrece al PLD y al PRD la oportunidad de reflexionar. A uno, cuyo mandatario actual no está del todo comprometido con la estafa fiscal de los pasados ocho años, con la opción de aplazar la toma de medidas dolorosas.  Al otro, forzado a probarse en la firmeza y marcar una diferencia, entendiendo que es apenas el canal pasajero de la mayor manifestación opositora. Mudable y finita. Estos partidos no son imprescindibles. Si antes el país ha  relegado a partidos primordiales, ¿por qué no hacerlo ahora? Solo la República y la Constitución son para siempre.  

El Nacional

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