La carestía en el precio de los útiles escolares no ha permitido que todos los alumnos inscritos en escuelas públicas puedan iniciar las clases en un año escolar que inició el 17 de este mes con tropiezos.
Entre las dificultades que ha enfrentado este año el inicio de las clases se encuentran la paralización de la docencia en decenas de escuelas por reclamo de aumento salarial y la normalización del seguro médico de los profesores y por la suspensión de clases ante el paso del huracán Irene el martes pasado.
El reclamo lo hicieron maestros y padres consultados en las escuelas Fidel Ferrer, República Dominicana y Santa Luisa de Marillac, en el Distrito Nacional.
Algunos maestros consultados dijeron que muchas madres han llamado a la escuela y se han apersonado a la dirección para informar que sus hijos no han podido acudir a clases porque no tienen los útiles y uniformes completos.
Aunque la carga económica para los padres de estudiantes en escuelas públicas es menor que la de los que los tienen inscritos en centros privados, ya que no deben pagar ni matrícula ni libros, muchos no pueden siquiera adquirir los cuadernos, lápices, uniformes y mochilas necesarias.
El Estado entrega cada año los libros de textos a millones de alumnos del sector público.
La asistencia hoy en escuelas públicas visitadas por reporteros de El Nacional fue casi total. Las clases se interrumpieron por dos días la semana pasada por el paso próximo al país del huracán Irene.
Muchos niños y adolescentes deberán esperar que sus padres puedan completar el dinero para adquirir los útiles que les faltan.
El jueves y el viernes de la semana pasada la asistencia de estudiantes fue mínima en las escuelas públicas del Distrito Nacional, pese a que el Ministerio de Educación levantó la suspensión de la docencia por el huracán.
El Centro de Operaciones de Emergencias, en coordinación con las gobernaciones provinciales, inició la reubicación de los refugiados en escuelas para entregar los planteles.
