Crece la tensión. La gente se somete a la política, parece no hay mas remedio. Nadie se niega, ni hace resistencia.
En un contexto así, se corre riesgo.
Entonces… »todos los monos comen guineo», por docilidad, por miedo, por presión, por ignorancia, por manipulación, por acoso moral, y hasta por la propia voluntad.
A veces, la política arrastra a los individuos a conductas perversas; se exacerban las rivalidades entre las personas hasta el punto de utilizar procedimientos desleales, mentiras, traiciones y todo tipo de calumnias, son parte del juego, lo que se considera como algo normal.
Algunos políticos practican reglas ocultas en un ambiente toxico, sin imponer limite alguno, con total y respeto a los demás, se disimula, se miente, a través de un cinismo que convierte en nulo el valor de la palabra dada como moneda de cambio.
Involucrarse en política es entrar a un mar llenos de tiburones asesinos; no se supera a un competidor, el objetivo es destruirlo, mediante el trabajo sucio, brutal, propio de depredadores que hacen culto al ego, cuyo narcisismo del »yo» primero, son los factores destructivos que generan una cultura de corrupción, con muy raras excepciones.
En el mundo político todo es posible, se estiman inevitables, tropelías, trapacerías, zancadillas, y otras. ¿Por qué somos victimas de una sociedad descarriada consecuencia del cinismo económico y social justificado por la mundialización, que nos ha puesto a todos bajo el deprimente estado de salud de la economía, cada vez mas precario, tras la búsqueda de soluciones para un bienestar que parece inalcanzable?
Bien, con mayor claridad aun, puedo afirmar que esta carrera desesperada de ambición política electoral que vivimos, hace sonar la campana de alarma para que corramos como »monos a comer guineos». Se trata de una forma específica, destinada a que te abstengas o juegue el mismo juego de los demás.

