Opinión

Precisamente

Precisamente

¿Por qué sobreestimamos  las palabras? Ellas en sí no representan la totalidad, podrían ser hermosas, desagradables e importantes, pero pueden ser utilizadas como mecanismos para cubrir la verdad.

¿Qué sucede cuando hay algo incoherente entre las palabras, las expresiones faciales o el tono de voz de los demás?

Esa situación traiciona nuestro sentido de la confianza, porque el cuerpo nunca miente. Emite mensajes que unas veces ratifican y otras contradicen a la expresión verbal y que son la proyección de los más escondidos pensamientos y deseos, desarrollándose a través de una dimensión oculta de la comunicación.

¿Por qué conviene tener control más allá de las palabras? Porque gran parte del contenido de cada mensaje de persona a persona se transmite mediante el tono y las señales no verbales, si sólo se tratara de las palabras, el control sería fácil, en términos simples. Lo que se dice, debe ser lo que se quiere decir. Pero, lo que realmente cuenta es la integración de cómo se dice.

La comunicación es muy compleja. El lenguaje no verbal es  ciencia incipiente. Llegará el momento en que puedan realizarse cursos sobre el comportamiento no verbal; aunque existe una ciencia llamada kinésica,  basada en investigaciones que muestran el código que revela.

El gobierno de la conducta cotidiana,  la postura, gestos, expresión del rostro, todas   las señales que traducen la verdadera proyección de  pensamientos, deseos y emociones.

El papel que juega cada persona en la conversación, manifiesta las pautas del comportamiento a través de la proximidad y el contacto visual, definiendo una relativa posición de la interrelación que sirve de equilibrio mediante sutiles intercambios no verbales  en los primeros minutos del encuentro,  que determinarán el resto de la comunicación. Sobre esto se ha escrito mucho, y no hay que ser  experto  para entender cuándo nuestro receptor  acepta lo que decimos y cuándo no.

El Nacional

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