Transcurre otro año. Otra navidad llena de logros y satisfacciones, de situaciones difíciles y obstáculos superados, de aprendizaje y de oportunidad, que permite conocer siempre algo nuevo… Navidad es una invitación a la comprensión en un mundo que experimenta una era de rápidos cambios y transformaciones caracterizadas por avances de la democratización de la tecnología.
Ser global es exceder la geografía.
En este sentido, esta globalización presenta desafíos sin precedentes para la humanidad. Implica, cambios no sólo para ganar, sino para sobrevivir. En la Navidad actual, hay que vivir con la flexibilidad, la espontaneidad y la incertidumbre. Esto amerita estar en un proceso de educación constante que actualice los conocimientos y habilidades con una clara línea de presión y dinamismo frente a disimiles circunstancias impredecibles. Y, es ahí, donde se necesita interesarse por la calidad personal y profesional para buscar nuevas formas en el ámbito de la espiritualidad. Así, responder a los diferentes retos.
Vivimos una cultura, como una inevitable ola en movimiento. Dejemos de ser tan físicos, olvidemos la vanidad y afiancemos la perpetuación de la comunidad antes que todo lo demás. Este es un tema que nos compete a todos, porque nos permite crecer y mejorar.
Sé, que es una tarea compleja; exige enormes esfuerzos y capacidades que requieren crear una visión común de humanidad, con verdadero sentido de la vida.
Aceptemos esta comprensión en Navidad.

