De esto les hablo…
La vida real es compleja. Es imposible captar mediante análisis el cuadro completo. Todo cambia rápido. Nada permanece inmóvil. El ser humano es impredecible. Las personas no son las mismas en cada momento.
El mercado cambia siguiendo una línea de dientes de sierra; nadie sabe que hará la economía o como afectarán a las empresas unos acontecimientos que no perecen distantes; el pasado sugiere lo que será el futuro. Pero no se repite exactamente igual.
¿Qué se puede hacer?
¿Desarrollar la emoción en equilibrio con la inteligencia?
¿Orientar la visión a la totalidad del sistema?
¿Debemos ver la empresa como un mecanismo vivo que respira y se mueve?
¿Creo que conviene observar lo que hay más allá de las reglas preestablecidas o formas para evitar caer en una trampa, cuando no son aplicables y sobrepasen los límites. Las reglas son directrices para situaciones típicas; pero la vida no reproduce copias exactas de casos prácticos que exponen los libros; se necesita mirar con profundidad las formas y los ejemplos para encontrar los principios básicos que los sustentan.
Las acciones son más expresivas que las palabras.
Prueban mejor las cosas. No se puede cometer el error de reiterar sin causa justificada el uso de modelos ni extralimitar los análisis que nos aparten de la realidad en el panorama actual del mundo, o del mercado, cuyo dinamismo es volátil y peligroso.
El verdadero contacto con la realidad consiste en no alimentar las esperanzas infundadas, poner los pies en el suelo, advertir los cambios de estado de ánimo, es decir, sintomatología en toda la organización y percibir aquellas cosas que no se pueden ver.

