De locos!
Un enorme deterioro atrapa nuestra sociedad dentro de un complicado proceso de derrumbamiento psicológico que se traduce en fatiga, ansiedad, angustia, confusión, impotencia, irritabilidad, violencia, como si la gente se empujara más allá de los limites. Parecemos un país De Locos por el estrés al que nos sometemos A veces, personas de nuestro entorno saludan sin mirar a la cara porque andan como cohetes, y reflejan la más destemplada pòstura corporal. ¡Que pena!
El estrés es habitual y norma. No puede evitarse. Sin embargo, podemos aprender a minimizarlo. También la respuesta a lo que produce estrés se convierte en anormal cuando se extiende demasiado.
Es el caso, por ejemplo, de esta sociedad y estos gobiernos desconsiderados que nos enfrentan a muchos acontecimientos con los cuales no estamos de acuerdo y que nos irritan haciéndonos perder el centro del control.
Puede desarrollarse una percepción instintiva de amenaza real o imaginaria que genera un efecto dominio multiplicador con diferentes niveles de tensión, lo cual está relacionado con nuestra manera de asumir determinadas situaciones.
Hay tres tipos de estímulos estresantes:
a) Los del entorno que nos bombardea con ruidos, horarios rígidos, personas de conductas improductivas, conflictivas.
b) Los de nuestro cuerpo: enfermedades del envejeciente, restricciones de una dieta, trastornos del sueño, exceso de trabajo bajo presión, el llegar a la adolescencia.
c) Los de nuestros pensamientos sobre los errores del pasado, los problemas del presente, la incertidumbre…
Pensamos, sentimos y decimos que somos víctimas del estrés.
El indicador más importante de la presencia de este mal es cuando ignoramos que nosotros mismos creamos, provocamos o permitimos el estrés, por el manejo inadecuado de la propia responsabilidad.
