Los análisis de muy diversas fuentes indican una profunda conmoción en la sociedad, por un panorama político deprimente.
Se genera un círculo perverso. Cuanta más desigualdad, a su vez, más exclusión e indiferencia. Y, se crean entonces ambientes propicios para producir personas en desobediencia a la sociedad, es decir, delincuencia, aunque aquí, hay un factor común, un amplio espectro cuyas estimaciones no caben en esta columna.
Los gobiernos son débiles para monitorear y corregir los gravísimos daños morales?
Detrás del rol de los gobiernos se agudiza la acción de políticas que impiden oportunidades productivas para los pobres y estratos medios que detendrían los males que tanto nos afectan y nos empujan a colapsar como civilización.
Según mi percepción y amplísimos sectores de opinión pública y, también innumerables denuncias, algunos intentos del Estado se muestran irreales por incapacidad de regulación. A esto, se le añade una situación fiscal cada vez más agresiva, centrada en impuestos al consumo, muchas veces lesivos para la mayoría, y justo, incide sobre el empeoramiento de la seguridad ciudadana y la democratización que esperamos, porque hace retroceder los niveles de productividad y competitividad que nos exige el mundo de hoy, para el avance de la economía, sin embargo, el país percibe al Pdte. Medina encabezar un Estado no sólo en sintonía con el pueblo, además, remodelado, eficiente, transparente, participativo, y articulado con la sociedad civil.
A Medina, le queda como reto un gran papel que jugar, porque al mismo tiempo, son abrumadores los pedidos de los servicios públicos de atención a la población en los campos cruciales como salud, educación y otros. Creo, que un hombre libre, digno de ese nombre se consagra al bien común, de modo, Medina tiene desafíos humanos inéditos
