La relatividad invade todos los ámbitos de la esfera humana. La historia de la humanidad se ha caracterizado, entre otras cosas, por el deseo de progresar. Y, es evidente, que para progresar, hay que saber, conocer, también, ir en contra o a favor de la corriente dominante.
En este aprendizaje continuo de vida, lo primero que hay que saber es que siempre somos ignorantes de »algo», que por mucho que estudiemos, siempre habrá »algo» que desconocemos.
Tal vez, un nuevo desafío frente a las carencias y limitaciones de esta aldea global.
¿Por qué vivir en esta sociedad insustancial?, A veces, sin patria, sin contenido, carente de principios, desmoralizada; entregada al dinero, a la política perversa, al poder, sin sensatez, sin restricciones.
¿Qué es el poder?
A la hora de hablar del poder, no se puede olvidar que la sociedad vive un conflicto abierto y latente.
¿Qué es el juego del poder?
El ejemplo histórico es claro.
Es un enfrentamiento eterno.
Las civilizaciones han buscado caracterizar la diferencia entre dominante-dominado.
Y, definir si el poder tiene lógica. Si se pudiera establecer oposición, como complementariedad. Entonces, ¿qué ha pasado entre dominante y dominado desde tiempos arcaicos? ¿Cuál sería esa diferencia? ¿Qué registra la palabra poder, acaso el poder sobre la conciencia colectiva o individual? ¿El poder de la fuerza y de la debilidad?
¿Se puede perpetuar el juego del poder entre debilidad y fortaleza, porque tanto una como la otra se atraen como imanes? ¿Quién tiene poder?
En fin, insisto, que son innumerables los juegos de poder, como si sugirieran una característica común.

