Opinión

PRECISAMENTE

<P>PRECISAMENTE</P>

La relatividad invade todos los ámbitos de la esfera humana. La historia de la humanidad se ha caracterizado, entre otras cosas, por el deseo de progresar.

¿Se necesita ir en contra o a favor de la corriente dominante? En este aprendizaje continuo de vida, lo primero que hay que saber es que siempre somos ignorantes de »algo». Por mucho que estudiemos, siempre habrá »algo» que desconocemos.

Vivimos un nuevo desafío frente a las carencias y limitaciones de esta aldea global. ¿Por qué vivir en esta sociedad insustancial, light, desmoralizada, dedicada a la apariencia, a veces, sin patria, carente de principios, sin respeto a la lealtad, entregada al dinero, a la política perversa, al poder insensato…?

¿Qué es el poder? A la hora de hablar del poder, no se puede olvidar que la sociedad protagoniza un conflicto abierto y latente.

¿Qué es el juego del poder? Es un enfrentamiento permanente. Las civilizaciones han buscado caracterizar la diferencia entre dominante y dominado, definir si el poder tiene lógica. Entonces, ¿Qué ha pasado entre dominante y dominado desde tiempos arcaicos? ¿Cuál sería esa diferencia? ¿Qué registra la palabra poder? ¿El poder sobre la conciencia colectiva o individual? ¿El poder de la fuerza y de la debilidad? ¿Se puede perpetuar el juego del poder entre debilidad y fortaleza, porque se atraen como imanes? ¿Quién tiene poder?

¿Quién confunde el culto al ego y lo transforma en prepotencia?

La prepotencia puede sonar como fuerza excesiva, pero es el reverso de la medalla de la duda y la debilidad existencial. Detrás de esa conducta hay un ego deficiente y frágil, que requiere compasión; es un mecanismo psicológico de potencia para tapar la impotencia real.

En fin, insisto, son innumerables los juegos de poder, como si sugirieran una característica común. ¡Qué pena!

El Nacional

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