Opinión

Precisamente

Precisamente

A la hora de hablar del poder, no se puede olvidar que la sociedad vive un conflicto abierto y latente.

Es el juego de poder. El ejemplo histórico es claro.

Es un enfrentamiento que ha ocurrido en todos los tiempos.

Las civilizaciones han buscado caracterizar la diferencia dominante – dominado.

Y tratan de definir si el poder tiene lógica.

Si se pudiera establecer oposición como complementariedad. Entonces, ¿qué ha pasado entre dominante y dominado desde los tiempos arcaicos? ¿Cuál sería esa diferencia?

¿Que registra la palabra poder? ¿El poder sobre la conciencia colectiva o individual? ¿El poder de la fuerza y la debilidad? ¿Se puede perpetuar el juego del poder entre debilidad y fortaleza, porque, tanto una como la otra, se atraen como imanes?

Son innumerables los juegos de poder, como si sugirieran una característica común. “Poder de hombre”. “Poder de la mujer”. “Poder político”. “Poder de la manipulación”. “Poder económico”. “Poder social”. “El jefe de la empresa tiene poder”. “Poder de los medios de comunicación”. “Poder de la palabra”. “Poder del silencio”. “Poder de la víctima”.

Y una amplia gama de poderes.

Hay que identificar de alguna manera los juegos de poder y poner nuestros esfuerzos en aprender, mediante la verdad, a descomponerlos e impedir que afecten nuestra vida y a quienes nos rodean.

Hay que reforzar la confianza en sí mismo, en la intuición, en nuestro guía interno.

Así, abordar las dificultades como oportunidades para crecer.

El Nacional

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