Opinión

PRECISAMENTE

PRECISAMENTE

Era difícil imaginar en el pasado el impacto que la tecnología tendría en la información o en el mundo de los negocios. La tecnología ha cambiado la sociedad actual. Ha transformado el trabajo, y hasta hay personas robotizadas, dentro de un crónico autismo que les confiere una formación doméstica carente de educación.

Hoy, de un lado a otro el mundo se comunica al instante con vía libre. La geopolítica registra un elevado perfil de los negocios. Esto implica un deliberado desafío a las maneras tradicionales en que se veían las empresas. No obstante, la euforia de los avances tecnológicos y la modernidad que tan mareados nos llevan, nos impide ver que cada día »sabemos más» o »sabemos menos».

Porque todo es un irrefrenable juego de exhibicionismo a espantosa velocidad. La economía como disciplina parece estar estancada. Sé, que esto suena paradójico.

Vivimos en constante incertidumbre, cuando no es por el petróleo y sus derivados, entonces, podría ser el uso inadecuado de las energías. Todo gira en torno a los marcos que encapsulan a los viejos paradigmas, algunos útiles, otros no. ¡Y vaya con la tecnología!

Ahora, los escenarios económicos se han convertido en un interminable rompecabezas.

Los gobiernos de muchos países experimentan un enorme temor de desplome, padecen de pánico. Sin embargo, la teoría económica de algunos, no puede explicar esto.

Se sabe, que los gobiernos tienen parte de responsabilidad. Pero tampoco dejan ver síntoma alguno de estar asustados. En la mayoría de los casos, dicen que todas las necesidades están »satisfechas». ¿Qué les parece?

Así, el dinero fluye hacia áreas siempre políticas. Los políticos no son sentimentales, no les preocupan viejas ideas como el patriotismo, y no se puede creer en ellos. La realidad, es profunda amargura, y enorme etcétera de complejidades.  Así nos arrastra.

El Nacional

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