Opinión

PRECISAMENTE

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Sin ser escritor, me gusta leer. Hay excepciones en la creación de las palabras… Juan Carlos Mieses es una excepción en su obra recién editada »Apología de las palabras y otras variaciones». No cabe duda, es una de las mejores fuentes de aprendizaje.

En la década del 70, tras obtener en dos ocasiones el Premio Siboney, regresa, como hijo pródigo, a tierras dominicanas. Y lo hace en un trasiego del verso a la prosa narrativa, pues nos había sorprendido como dramaturgo y poeta con Urbi et Orbi, La cruz y el cetro, Flagellum Dei, y ahora se nos revela como novelista, con El día de todos y Las palomas de la guerra.

Juan Carlos Mieses nos deslumbra con su cultura bíblica, literaria y científica, que vierte en sus libros, con magia, gracia y encanto. Tiene un don, escaso en nuestra tradición cultural, y es el don de la conversación galante y sabia, con espléndido dominio histriónico, de la palabra y su dicción Admirador de Oscar Wilde, Paul Valery y Borges, Juan Carlos Mieses es un hombre de letras, a quien la academia misma liberó, negándola, para asumir la sabiduría de las cosas sencillas y cotidianas, de donde alimenta sus ficciones, historias, diálogos y poemas.

Sus títulos en latín y su obsesión por la cultura clásica lo distancian del mundo contemporáneo, como lo delatan los títulos de algunos de sus libros, y la recreación de sus historias y atmósfera lírica de sus poemas. Es un clásico de la modernidad.

Acaba de editar una antología poética personal Oda al Nuevo Mundo, donde reúne sus poemas predilectos. Trabaja en múltiples proyectos de escritura y contempla el aire con el que dialoga, en armonía con los animales y las plantas.

El Nacional

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