Cuando emitimos una opinión, siempre se tiene en reserva algo que nadie conoce. Todo lo que hablamos viene de un pensamiento. Esta sociedad podría estar engañada por una vanidad que la ha ridiculizado. Ante nada, existe opinión pública que conduce desde la ignorancia, la ilusión, la insensatez, el soborno, la corrupción y la falsedad. Otras, hasta la verdad y autenticidad.
Se favorece una concepción elitista que carece de dignidad por dedicarse a un mercado de opinión que obedece a un presupuesto. Y, por otro lado se ahoga el normal desarrollo de la opinión creíble, que retrata la verdad. Es una lástima, la existencia de, no solo vulgarización, sino, una prostitución del manejo de la palabra que depreda a cualquier ser humano por una parte de la opinión pública implacable al destrozar la dignidad de cualquier ciudadano.
Este peligro se puede evitar si cada uno de nosotros pone en esta sequía, de educación una sola gota de agua.
Así, nada ilustra mejor lo dicho aquí.
Se puede afirmar que un medio no tiene criterio propio, sino que es opinión pública en sí mismo.
Tal vez esta afirmación simplemente no tenga sentido, lo que sí creo es que los campos de acción que generan la opinión pública se entremezclan tanto que no es difícil distinguir el propósito real de un origen determinado; en ocasiones, es como el cráter de un volcán en erupción…
Somos vulnerables a la confusión por eso la gente opina lo que más se diga que es la verdad, o lo correcto de las situaciones… nada más absurdo, de manera que es una guerra de egos, de juicios , mentiras, verdades.
A veces, se hacen añicos reputaciones
Es un asunto de quien pueda gritar »su verdad más alto» y repetirla más veces…
