César Pichardo
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Dinero, por ejemplo…
Recobremos la humanidad que se ha perdido; es un reto de esta navidad.Parecemos »locos por el dinero», examinemos esta situación con cuidado.
El dinero juega un papel físico, vital e indispensable en nuestra vida exterior. Es el signo visible de una fuerza que busca siempre encontrar el bienestar, al menos es el propósito de la mayoría de la gente. Aclaro, también hay personas a quienes el dinero no le importa para nada, llenan sus vidas de otra forma. Otras, escapan de las influencias que confiere el dinero para poseer riquezas.
El dinero da poder, proporciona medios para obtener cosas, concede ambiciones y aveces, cae en manos demoníacas, hostiles, destructivas, desaprensivas.
Hay personas que se convierten en esclavos del dinero, pretenden estancarlo. Sin embargo, el dinero le hace mala jugada, porque circula, así se le dice… circulante.
Todos sabemos que el dinero genera muchas cosas, para bien o para mal.
Siempre estamos cambiando el mundo, incluso cuando no actuamos, pero resulta, que el dinero nos cambia casi a todos, para construir y hasta para depredar, las elecciones, en el uso del mismo, no las circunstancias determinan el éxito.
El dinero es reemplazable, transitorio.
Hoy el dinero esta aquí, mañana en otro lugar. Los hombres no se valoran por sus riquezas materiales. La gente vale por lo que es, no por lo que representa.
Se considera que el dinero, es para usarlo de manera desprendida, escrupulosas, exacta, cuidadosa, productiva, hasta en los mas mínimos detalles sin volvernos locos con el.
El dinero se maneja mejor con un concepto de colaboración, serenidad y ecuanimidad mental, desprovisto de individualismo egocéntrico.
Así, conviene evitar la debilidad que genera la auto-complacencia exagerada porque esta obstruye la visión clara de los canales que permiten alcanzar un nivel espiritual, para validar un mejor estado de conciencia.
