Empezaré con situaciones concretas planteadas, para no caer en la trampa de las palabras que nos atrapan, tantas veces hipócritas del lenguaje que se utiliza para retorcer la verdad a conveniencia.
La real expresión de la sociedad es de irritabilidad, insatisfacción e impotencia.
A gobernantes y gobernados, urge encarar la gravedad que representa la presencia de un instrumento concebido para someter al pueblo a presiones terribles e insostenibles para muchos: este instrumento puede volverse un verdadero infierno.
Esto significa, que todas las actividades de repente se convertirían en riesgosas.
Viviremos un tiempo impredecible de inflación galopante.
Entiendo, que el impacto de la crisis económica mundial varia según los diferentes escenarios, pero en general tiene efectos distintos por que en este momento hay obligación de responder a una disciplina fiscal, demandada por los tiempos que prevalecen.
Hoy, lo primero que hay que reconocer es que la recuperación sera lenta, por mas medidas que se tomen. Y, esas medidas deber ser a través de decisiones aplicadas de forma muy pausadas discutidas con mucha prudencia.
En nuestros días, 90% de la humanidad sigue anclada en la supervivencia y el miedo, el ejemplo histórico es claro.
Bien…! Terminare, con una hipótesis, solo sé que la presión que ejerce esta crisis dentro del cuadro critico planteado, sino existe complementariedad entre la relación gobernante y gobernados, surgiría un conflicto, un endurecimiento, cuya magnitud podría desembocar en una revuelta a corto o largo plazo del dominado contra el dominante.
Me dan ganas de salir a la calle y gritar con fuerza: »Urge cuidado, urge cordura, urge prudencia»…

