Rumores, telaraña
Los rumores circulan de diversas maneras.
Corren como un sistema pluvial. Existe una fuente de origen, y a partir de allí una corriente principal de la que surgen afluentes en distintas direcciones.
Las noticias transformadas en rumores son fáciles de detectar. Sólo hay que observar, cómo han sido distorsionadas y modificadas en el tránsito por los diferentes niveles de dirección.
Es obvio que los rumores significan un auténtico rol en las técnicas de algunos gobiernos, al hacer trascender malas noticias antes de anunciarlas oficialmente, con el propósito de volver menos doloroso y sorprendente el anuncio real.
Las buenas noticias, sin embargo, son guardadas en secreto hasta el último momento.
¿Qué hacer con los rumores?
Cuando alguien comenta sobre rumores, si se trata de informaciones útiles, conviene archivarlas en la mente para usarlas con posterioridad.
Pero si éstas nos afectan directamente, lo mejor sería adoptar una postura noble, serena, agradable y constructiva. Esto así, porque es bien sabido que la ira, la acción inmediata y el despliegue de emociones son, invariablemente, fatales.
El rumor difiere de las aguas de un río, porque fluye en ambos sentidos.
Es sabido que, quien transmite chismes también los acepta, y se supone que todo aquél que recibe informaciones devuelve el favor.
Hay que sopesar a las personas, unas de otras.
Es preciso registrar minuciosamente el grado de amistad, de obligación, de dependencia, alianzas privadas, rivalidades y otros tipos de relación, que muestran cómo funcionan en realidad las cosas.
Hay que considerar el factor precaución en el medio donde nos desempeñamos, para evitar esa mugre contaminante, que se teje como una telaraña de contactos, que coinciden unas veces, y atrapan otras, envolviéndonos en un estado de conjeturas insoportables, sólo para interés personal.
¡Cuidado! Todo chisme es insignificante.
Hay que identificar su presencia.
Se utiliza para experimentar la reacción de la gente.
Se necesita ser fuerte y disciplinado para rechazar ese juego.
Es preciso cultivar rigurosamente el silencio.
Ser buen escucha proporciona dividendos.
En fin, amigos, la resistencia a las murmuraciones es la barrera que impide involucrarnos en situaciones desagradables.
Así, en estos tiempos, conviene advertir el daño que ocasionan los rumores y discernir entre la verdad y la mentira.

